10 de marzo de 2013

San Marcos


Es un frío sin tiempo el del granito sobre la espalda. Conexiones nerviosas, poses y espejos. Huesos se desarman contra aquellas que descansan hace siglos. La música alrededor es el fluir del río, inagotable. Los músculos se contraen buscando formas inéditas. El cielo no cae, no brilla, no se mueve, pero permanece. La mente se aquieta con el bullicio del viento. ¿Y hasta cuándo las estrellas serán el reflejo del agua que las alimenta? Todo lo que vive se desliza y empequeñece hasta casi no ser. En esa extrema nada que estalla de existencia. Fibras que florecen bajo las sierras. Miradas que desatan. Palabras sin signos. Manos sin intenciones. Colores que enaltecen la belleza de la luz y una implosión de aire que libera la presión de millones de vidas.