28 de febrero de 2012

Hugo

Hace unos dos años escribí un cuento cuyo protagonista se llama Hugo. Lo encontré ayer buscando unos papeles que necesitaba y al principio me costó entender el por qué, pero después me di cuenta que no importa en qué tiempo haya sido escrito, si lo encontré, es porque hoy vuelve a tener sentido.
A la mitad del cuento Hugo se entera que pronto va a morir. Y reflexiona esto:

"Me siento atrapado en mi propio cuerpo. Quisiera estirar los brazos y tocar algo real. Algo que tenga sentido. Algo que no haya sido pensado ni planeado para mi. Algo que me revuelva la sangre y que me acelere el corazón.
Quisiera dejar de arriesgar mi vida y empezar a arriesgarme en las decisiones de mi vida. Necesito encontrar quien me oponga y me desafíe. Alguien que se encuentre al otro extremo de mi. Y así conocer el amplio espectro de la vida, con toda su magnitud. Que entre ese alguien y yo se encuentre todo lo posible, y más allá, el infinito.
Quisiera ser feliz y así irradiar felicidad a los que me rodean. Dejar de engañarme creyendo que puedo hacer feliz a alguien más.
Quisiera estar satisfecho y poder elegir.
Si tan sólo pudiera ser lo que ellos quieren que sea, toda mi vida, todo el tiempo. Pero no puedo
y no quiero."

25 de febrero de 2012

La vida me da tantos mensajes que no llego a interpretarlos todos

Cuando estamos completamente seguros que aprendimos algo, llega la vida. Y de golpe todo aquello que sabíamos incorporado o asimilado, no lo estaba tanto. Es cuando la práctica pone a prueba todo lo que aprendemos de forma introspectiva. Cuando llega el momento de entrar en acción y el proceso de aprendizaje se afirma. A veces, la necesidad de adaptarnos a las situaciones que se nos presentan puede tener el poder para que nos engañemos a nosotros mismos. Pero también puede pasar que, más allá de todos los condicionamientos (propios y ajenos), sigamos sosteniendo la experiencia a través de algo superior (llevar a la acción lo que internamente sabemos). Estar presente, fuera de las teorías o de los intentos. La experiencia requiere poner el cuerpo, y todo lo que hay que hacer es entrar de lleno en ella. Sin importar los prejuicios infundados, el intento de clasificarnos y esa necesidad desesperante que tienen las personas de querer meternos en un molde donde todo tiene que tener una estúpida lógica estereotipada. Lo importante es salir de la experiencia siendo leal a lo que somos para afirmar el aprendizaje de aquello que conocemos una y otra vez desde la no-mente.

Habrá que desprenderse y soltar mucho, cambiar, moverse, quedar afuera muchas veces por no clasificar ni en uno u otro lugar. Pero poco a poco va surgiendo ese poder que todos tenemos pero pocos reconocen. Me dirán que es imposible, que no se puede vivir siempre en el presente, yo digo que sí, ahora. Me dirán que no se puede aplicar todo esto más allá de nuestro mundo interno, yo digo que sí, es de lo que intento hablar ahora. Me dirán que es muy difícil desprenderse de lo ilusorio. Yo digo lógico, pero se empieza por traer conciencia siempre que tengamos la oportunidad.

19 de febrero de 2012

Naturaleza

sol, flor, arena y mar.

8 de febrero de 2012

La búsqueda de la estrella


Las escaleras bajo sin mirar.
Mi mente entonces quiere quedarse en las desgracias.

¿Qué hiciste entonces cuando todo estaba?
Esta ciudad sólo muestra el sol en las ventanas.

La memoria me resulta complicada.
No me acuerdo ni de las cosas que leí.
Por favor tu mano alada.
Toda la música que cuelga,
suena por ti.

Después de todo tú eres la única muralla.
Si no te saltas nunca darás un solo paso.

-L.A. Spinetta