20 de noviembre de 2011

True Love Waits


No estoy viviendo, sólo estoy matando el tiempo

El amor verdadero espera en áticos encantados.

Tan sólo no te vayas
No te vayas

18 de noviembre de 2011

A veces nos olvidamos

Que la alegría nace de adentro nuestro.
Que no se termina.
Que nadie nos la da, ni tampoco nadie nos la quita.
Que es sólo nuestra.

A veces también nos olvidamos que no tenemos la capacidad de lastimar a nadie.
Y por lo tanto tampoco nadie tiene el poder para lastimarnos.

A veces nos olvidamos de nuestra propia fuerza.
Y no hay nada más hermoso que ser conciente de ella.

14 de noviembre de 2011

Parábola

Apenas podemos recordar quién o qué vino antes de este precioso momento.
Estamos eligiendo estar aquí, ahora.
Aguanta, quédate dentro.
Esta sagrada realidad, esta sagrada experiencia.
Eligiendo estar aquí dentro.

Este cuerpo. Este cuerpo me contiene.
Sé mi recordatorio de que no estoy solo aquí dentro.
Este cuerpo. Este cuerpo conteniéndome.
Sintiéndome eterno.
Todo este dolor es una ilusión.

Vivo, yo.

Girando alrededor de esta parábola familiar.
Hilando, tejiendo alrededor de cada nueva experiencia.
Reconoce esto como un sagrado regalo,
y celebra esta oportunidad de estar vivo y respirando.

Este cuerpo conteniéndome me recuerda mi inmortalidad.
Abraza este momento y recuerda, somos eternos.
Todo este dolor es una ilusión.

Parábola - Tool

Hay mucho de heroísmo en morir haciendo lo que nos apasiona. El héroe es áquel capaz de hacer algo extraordinario en contexto con la cultura y el tiempo. Y sin lugar a dudas, vivir apasionadamente, hoy es algo extraordinario. No muchos lo hacen, no muchos se animan, no muchos se arriesgan. Morir haciendo lo que nos apasiona, no sólo implica poder vivir haciendo lo que nos gusta, sino correr un riesgo. Hacer un intercambio: yo pongo mi vida para conseguir la pasión.
La muerte es aparentemente la parte más difícil de todo esto. Digo, aparentemente, porque el gran problema que se nos presenta, es el hecho de olvidarnos que el cuerpo es finito, el nuestro y el de todos los demás. Que la vida como la conocemos (que es sólo una forma física) tarde o temprano, imprevista o lentamente, llega a su fin.
También hay otro problema. Aferrarse a todo aquello que se termina, todo aquello que vive en el tiempo. La mayoría de las personas viven a través de su mente, y la mente sólo puede aferrarse a lo tangible, a lo que se ve, a lo que se toca, a lo que en mayor o menor medida, da seguridad.
Es difícil aceptar la muerte cuando morimos todos los días. Porque cuando no estamos viviendo, cuando nos estamos matando un poco más todos los días (matando nuestros deseos, matando nuestros sueños, matando nuestras ganas, matando nuestra intensidad y apagando ese fuego) la muerte física llega como la confirmación oficial, de que va a llegar un instante, en que lo poco que podemos comprender, ya no va a existir. Y cuando alguien se nos va, no nos queda nada.
Sin embargo, somos. Somos una esencia que ni la mente ni el cuerpo pueden abarcar. No se puede comprender lo que digo desde el entendimiento ordinario. La muerte hay que vivirla y experimentarla en vida, pero sólo para renacer con más fuerza. Para vencer las limitaciones, y vencer los miedos. Porque si no es asi, no nos queda más que la muerte.
Si no se busca más allá, si no somos concientes a cada minuto de lo que somos, entonces quedamos encerrados en una cárcel donde lo que tiene sentido, es algo que finalmente se nos escapa.
Pero somos eternos. Somos una energía que nunca muere. Sólo se transforma. Esa, que podemos sentir cuando cerramos los ojos y nos sentimos totalmente conectados con lo que somos. Eso que podemos sentir en esos momentos en que la alegría nace de adentro y no la podemos explicar. Esos momentos en que mirás otros ojos y te sentís más vivo que nunca. Esos momentos de intensidad, de fuego. Aquellos en que la mente se queda sin palabras, y sólo hay un sentimiento de conexión, de paz.

13 de noviembre de 2011

11 de noviembre de 2011

8 de noviembre de 2011

Genialísimo

Nuestra búsqueda es liberarnos de lo negativo, que es nuestra propia voluntad por la nada.
Y una vez que hemos aceptado el instante, la afirmación se contagia.
Se forma una cadena de afirmaciones infinita.

Aceptar un instante es aceptar todo lo que existe.

7 de noviembre de 2011

Waking Life

Ella: ¿Lo hacemos de nuevo?
Sé que no nos conocemos, pero no quiero ser una hormiga.
Digo, vamos por la vida con nuestras antenas funcionando, y nos ponemos en el modo de piloto automático, sin que nada realmente humano nos sea requerido.
"Detente, avanza, camina hacia acá, conduce hacia allá" .
Toda acción es básicamente para sobrevivir.
La comunicación sólo sirve para mantener a la colonia de hormigas, zumbando cortesmente.
"Aquí tiene su cambio.
¿Bolsa de papel o de plástico?
¿ Tarjeta de crédito o de débito?
¿Quiere ketchup?"
No quiero nada de eso, quiero momentos humanos reales.
Quiero verte y quiero que me veas.
No quiero renunciar a eso, no quiero ser una hormiga, ¿entiendes?

El: Sí, muy bien. Yo tampoco quiero ser una hormiga.
Gracias por compartir eso conmigo.
Últimamente he estado en piloto automático.
No me siento hormiga, pero seguramente empiezo a parecerlo.
D.H. Lawrence habló de dos personas que se encontraban en un camino y en vez de
pasarse de largo decidieron aceptar lo que él llama "la confrontación entre sus almas" .
Es como liberar a los valientes dioses que todos llevamos dentro.

Ella: Creo que ya nos conocemos.

4 de noviembre de 2011

3 de noviembre de 2011

Me voy al carajo

Pero me banco a muerte

Oh yeahhh

:)

2 de noviembre de 2011

Es la persona que te hace ser vos mismo lo más que se pueda. La que impulsa a tu alma a crecer lo más posible. Y no todo crecimiento es agradable.

No quiero endurecerme ni insensibilizarme como le está ocurriendo a la gente que me rodea. Se encogen de hombros y se ponen otra capa de indiferencia.

Rechazan la experiencia de la vida, la madurez, el riesgo. Se niegan a evolucionar, a madurar, a cambiar, porque temen la muerte. Tratan de estafar al tiempo, quedándose quietos. Creen que es posible conservarse a base de no vivir ni amar, ni equivocarse ni dar o despilfarrar su yo.

Porque el amor no es solamente capaz de descubrir una personalidad en potencia, que no ha nacido todavía, que está enterrada o disfrazada, sino también hacerla surgir a la luz.

Necesito gente que tenga sentimientos. Cuando estoy con gente sin sentimientos me encuentro sola: no puedo amar a las personas que son sólo cabeza.

No puedo amar si tengo que vigilar al mismo tiempo, si debo enfrentarme a seres que de repente ocultan sus sentimientos humanos. Lo que yo soy incapaz de abandonar es mi convencimiento íntimo de que todo lo que se posee debe ser compartido, dado; tanto las posesiones física como las espirituales, los conocimientos, los descubrimientos, las adquisiciones
intelectuales, las técnicas, los secretos.

Tenemos demonios, y si no conseguimos domarlos, nos destruyen. Si no puedes dominar a tus demonios, sean los que sean, haces daño a los demás.

La conexión con el punto culminante de un ser humano puede resultar peligroso para la vida misma. Amas sólo lo que ves allí en potencia, y no ves la realidad.

Todo lo negativo debe morir. Sobre todo el miedo, como forma negativa de la vida.

Anais Nin


Estoy escribiendo más que nunca. Y todo cierra y concluye. Mi mundo interno y mi sentido de la estética están unidos en una única experiencia de unión con el universo.
Soy muy feliz.


1 de noviembre de 2011

Aceptar

Las emociones no están simplemente unidas a un hecho en particular. Hay todo un universo simbólico detrás. Una emoción dispara otra emoción y así, otras más viejas, y no por viejas menos intensas, ni menos dolorosas.
Es fácil que no aparezcan cuando la vida fluye de una manera tan natural como respirar.
Pero cuando la mente se entromete todo parece estancado, difícil. Es el retorno de la fragilidad. De la libertad cautiva. Del miedo paralizante.
Ese miedo que te hace escuchar sonidos que no existen, que no te deja apagar la luz ni cerrar los ojos. Que te hace creer que van a entrar a tu casa a robarte la felicidad.
Aunque tiembles, yo te abrazo.