30 de septiembre de 2010

De esos sueños que parecen irrelevantes y al final no lo son

El otro día soñé con un loco, ¿te acordás que te conté? Que quería hacernos daño a todos los que estábamos en esa casa. Y el muy perverso se quedaba bajo el marco de la puerta, no estaba adentro ni afuera, a pesar de que la habíamos abierto sin preguntar. Yo no pensé en cómo salvarme del loco, en lo único que pensaba era en cómo salvarnos a los dos. No existía otra posibilidad. Y dudé, dudé, dudé. Para variar, dudé una vez más. Si correr, si permanecer afuera o entrar. Pero vos actuaste, para variar. Y entraste. Sin dudar. Y yo me quedé evaluando. Correr o entrar. Correr o entrar. Correr o entrar. Hasta que finalmente actué, y entré, porque en lo único que pensaba era en cómo salvarnos a los dos. No existía otra posibilidad. Y escuchamos un grito, alguien corrió y le cerró la puerta en la cara a la locura, justo cuando estaba por entrar. Y nos salvamos. Vos y yo.
El otro día me llamaste para avisarme que me habías mandado un cuento. Que lo leiste y pensaste en mi. Lo leí y me reí. Tan fuerte. Porque me reconocí. Te llamé, y te agradecí por darme palabras. Porque vos me das muchas cosas pero nunca me habías dado palabras. Podrías haberlas olvidado, pero supiste que eran claras y sencillas, que podía hacerlas mías. Supiste que expresaban cómo vivo, cómo pienso, cómo siento. Y me las regalaste, y nunca nadie me regaló algo tan lindo.
Todo esto tiene relación, pero no cualquier relación. De esas que te confirman que hay algo más, que no podemos ver ni tocar, pero que existe. Hoy dije en voz alta que tenía uno de esos días en los que me sentía incómoda con la vida, esos días en los que sentís que no estás. Y me di cuenta que sos la única persona con la que podría compartirlo porque sos la única persona con la que puedo no estar. Vos me entendés. Sí, estaba hablando de vos.

27 de septiembre de 2010

Modernidad líquida

Si ha pasado la época de las revoluciones sistémicas, es porque no existen edificios para alojar las oficinas del sistema, que podrían ser invadidas y capturadas por los revolucionarios; y también porque resulta extraordinariamente difícil, e incluso imposible, imaginar qué podrían hacer los vencedores, una vez dentro de esos edificios (si es que primero los hubieran encontrado), para revertir la situación y poner fin al malestar que los impulsó a rebelarse. Resulta evidente la escasez de esos potenciales revolucionarios, de gente capaz de articular el deseo de cambiar su situación individual como parte del proyecto de cambiar el orden de la sociedad.

Modernidad Líquida
Zygmunt Bauman

22 de septiembre de 2010

We're too young to fall asleep, too cynical to speak

Dónde está la humanidad del que señala, juzga, condena u odia a áquel al que absolutamente todo le fue negado, sólo porque evidencia la culpa de su propio egoísmo y su incómoda comodidad? dónde está la humanidad del que se aprovecha de la muerte de otro para conseguir algo, del que miente, deforma, inventa y confunde con el sólo fin de obtener más poder? dónde está la humanidad de la especie que se ha encargado de autoaniquilarse durante siglos de guerra, esclavitud y genocidios? dónde está la humanidad del que defiende un sistema porque le conviene, del que luego llora los muertos que ese sistema provoca, del que además se atreve a señalar a áquel que sólo conoce la miseria? Dónde está la humanidad? Díganme porque yo no la encuentro

15 de septiembre de 2010

Sonríe por mi, Patti, porque yo sonrío por ti



Querido Robert:

Cuando no puedo dormir, a menudo me pregunto si tú tampoco puedes. ¿Tienes dolor o te sientes solo? Tú me sacaste del período más aciago de mi joven vida y compartiste conmigo el sagrado misterio de lo que es ser artista. Aprendí a ver a través de ti y jamás he compuesto un verso ni he dibujado una curva que no provenga de los conocimientos que obtuve en nuestra preciada vida juntos. Tu obra, que emana de una fuente fluida, tiene su origen en la candorosa canción de tu juventud. Entonces hablabas de dar la mano a Dios. Recuerda que, en todo lo que has pasado, siempre has ido de esa mano. Cógela fuerte, Robert, y no la sueltes.
La otra tarde cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continúas siendo la más bella. La obra más bella de todas.

Patti


Carta de Patti Smith a Robbert Mapplethorpe antes de su muerte

Éramos unos niños
Patti Smith

10 de septiembre de 2010

Dos ojos penetrantes se miraron en dos ojos penetrantes: el tipo santo de mente resplandeciente, y el tipo melancólico y poético de mente sombría

Corrían calle abajo juntos, entendiéndolo todo del modo en que lo hacían aquellos primeros días, y que más tarde sería más triste y perceptivo y tenue. Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Ahhh!

On the Road
Jack Kerouac

2 de septiembre de 2010

A





La palabra anarquía, que implica la negación del orden actual e invoca el recuerdo de los más bellos momentos de la vida de los pueblos, ¿no está bien elegida para calificar a una falange de hombres que va a la conquista de un porvenir de libertad y amor para nuestra especie?
Piotr Kropotkin

El anarquismo es la única filosofía que aporta al hombre la conciencia de sí mismo, que sostiene que Dios, el Estado y la sociedad son inexistentes, que sus promesas son nulas y sin valor, ya que sólo pueden cumplirse a través de la subordinación del hombre.
Emma Goldman

1 de septiembre de 2010

Las madrugadas son para cualquiera

En una noche cualquiera puedo dibujar el mundo en mi mente con un pedazo de alfajor y un vaso de chocolatada sobre la mesada. En un instante todo puede parecer acabado pero al segundo la sensación de plenitud es intensa, el vacío puede tan desesperante como liberador. Al rato agarrar el lápiz y escribir unas cuantas palabras en mi cuaderno de espiral, fragmentos claramente inspirados por la lectura que antecedió el momento. Ser detallista hasta el cansancio aunque nunca me canse realmente de serlo. Y tirarme al piso a su lado con los ojos cerrados escuchando la perfección que no para de sonar, en conexión solidaria y armónica con el universo en su totalidad. Perder el control quedando paralizada, una contradicción puramente mental. Crear colores nuevos con pasteles robados y odiar al sistema que vuelve un pedazo de arte en un producto inaccesible. Ser feliz, atravesada por la soledad y sentir en el aire la red que me une con todo lo demás. Pensar intensamente y quedar en blanco con suma facilidad, olvidarme de las cosas y desesperarme por recordar. Sentir que mi corazón late a mil por segundo y mirar en dvd su último concierto perfecto. Escucharla hablando de lo inhumano del capitalismo y por otro lado, rogarle a él por mensaje de texto que no lo chupe el sistema. Buscar inscansablemente. Leer, leer, leer hasta que el libro me aplaste. Respirar al ritmo del crujido de las persianas y admirar su cara aunque no esté conmigo. Dejar fluir la imaginación hasta volverla realidad. Mirarlas sentadas charlando trivialidades, borrosas por el humo y la cerveza. Pararme y bailar con él hasta que me duelan las costillas. Reírme tan fuerte de los miedos irracionales hasta quedarme dormida.