22 de junio de 2009

Vivir



Reía. Lloraba. Gritaba. Se calmaba. La asaltaba un fuerte deseo de desaparecer. Respiraba. Exhalaba un poderoso deseo de vivir. No soportaba sus heridas. Sentía que su dolor la volvía más fuerte. Odiaba. Amaba. Volvía a odiar. Vivía una salvaje violencia en su interior. Creía en la urgente necesidad de profundizar la paz. No sabía como seguir. Seguía sin saber pero seguía. Cantaba. Callaba. Bailaba. Meditaba. Sentía la música sonar con su ritmo interior. Fluía. Flotaba. Pisaba firme. Avanzaba. Retrocedía. Paraba. Se creía inmóvil. Corría. Dejaba volar sus fantasías. Se angustiaba. Se emocionaba ante la plenitud de estar viva. Pensaba. Creía. Tenía fe. La perdía. Vivía. Moría. Volvía a vivir.

12 de junio de 2009

Obsesión


Cuán fuerte puede ser una obsesión?
Cuán urgente puede ser la necesidad
de volver a eso
una y otra y otra vez?

Cuán intenso puede ser ese sentir
que deseo experimentar
una y mil veces?

Sin poder parar.
Sin poder pensar.
Sin poder pensar.

Cuál será ese deseo oculto
que se esconde tras la pantalla constante
que se me impone,
que me asalta,
aunque no quiera,
aunque dedique
toda mi capacidad de
atención
concentración
voluntad
para sacarla de ahí,
de ese primer, segundo, tercer, infinito plano.

Qué te pasa obsesión?
Que volvés
una y otra vez
a mi.

No me dejes pensar.